Desde la Parroquia
cuento para volar

Con motivo del día del libro, celebrado hace poco, me encontré con unos jóvenes que iban pidiendo libros usados para su venta a beneficio de los niños enfermos de cáncer. ¡Qué buena idea!

          Buscando yo algunos libros para colaborar, me encontré con un cuento que yo leí en mis tiempos jóvenes, cuyo título es “JUAN SALVADOR GAVIOTA”, de Richard Bach, y que recuerdo con mucha alegría porque me enseñó bastante. Lo he vuelto a leer y me ha vuelto a entusiasmar.

“La mayoría de las gaviotas no se molestan en aprender sino las normas de vuelo más elementales: cómo ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo Juan Salvador Gaviota amaba volar”.

          Este cuento puede ser muy bien un homenaje a todas las personas que se esfuerzan, que luchan, que se superan por levantar el vuelo y por quitar peso a sus alas. A todos los que forman bandadas de vuelo para volar alto...

          Cuentan que durante la época de las migraciones se observa una extraña marea entre los patos domésticos, en el interior de las granjas. Estas aves parecen de repente electrizadas. Intentan un alto vuelo, pero la inexperiencia las derrota. El ave de corral se quiere convertir en migradora. En aquella dura cabeza, en la cual sólo cabía el entusiasmo por las lombrices del corral, ahora hay un lugar para los océanos y los continentes. El ave de corral queda desconcertada ante esta pasión por lo desconocido.

          A las personas nos ocurre algo parecido. También hay momentos en que nos cansamos de  “lo de todos los días”. Estamos hartos de “las lombrices del corral”, de una vida facilona, monótona, sin complicaciones...  Y queremos iniciar un vuelo por los océanos desconocidos de la vida.

          Pero tenemos miedo de volar. Para volar hace falta quitar peso, y en mis alas, en mis años de vida, hay mucho peso: el egoísmo, la comodidad, el orgullo, el interés, el cansancio... la vida se presenta ante mí como dos caminos:

          Y esta es la historia de Juan Salvador Gaviota. Fue una pequeña gaviota que quiso salirse de la bandada cómoda de las gaviotas: no quiso volar sólo para comer. Y fue enseñando a otras gaviotas y formaron un equipo de vuelo, de gaviotas inquietas. Y vivieron y disfrutaron lo maravilloso de dominar los vientos y el firmamento.

Manuel Larrubia Sánchez