¡Hay que ver la velocidad que llevamos, siempre de acá para allá! Corremos de un sitio a otro los adultos (con nuestros vehículos y a pie), los jóvenes, (sobre todo a lomo de sus flamantes motocicletas), y hasta los niños y mayores van rápido a los sitios. En gran medida nuestra existencia es bulliciosa y apresurada.
Hace ya bastante años, en época en que un servidor era adolescente (y las motos ya se estilaban), encontré un texto que desde entonces me ha ayudado mucho con sólo pensar en él. He pensado que podría ser útil también para otras personas el encontrarlo servido como postre del periódico en esta última página. El escrito, de un tal Max Ehrman (1872-1945) se conoce como “desiderata”, palabra latina que significa "cosas que se desean". Que aproveche.
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Camina pausadamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que la paz puede estar en el silencio.
Sin renunciar a ti mismo, esfuérzate por ser amigo de todos. Di tu verdad, tranquila y claramente.
Escucha a los otros aunque sean torpes e ignorantes; cada uno de ellos tiene también una vida que contar.
Evita a las personas ruidosas y agresivas, porque ellos devalúan el espíritu.
Si te comparas con los otras personas puedes convertirte en un hombre vano y amargado; siempre habrá cerca de ti alguien mejor o peor que tú. Alégrate tanto de tus logros como de tus proyectos.
Ama tu trabajo aunque sea humilde; es el tesoro de tu vida. Sé prudente en tus asuntos y negocios, porque en el mundo abundan las gentes sin escrúpulos. Pero que esta convicción no te impida reconocer la virtud; hay muchas personas que luchan por hermosos ideales y dondequiera, la vida está llena de heroísmo.
Sé tu mismo. No finjas afecto ni seas cínico en el amor. Acepta con serenidad el consejo de los años y renuncia sin reservas a los dones de la juventud.
Fortalece tu espíritu, para que no te hundan sucesos doloroso en inesperados. Sin olvidar una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.
Al fin y al cabo eres una criatura en el Universo, no menos importante que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, si no tienes ninguna duda, el Mundo se desplegará ante ti.
Vive en paz con Dios, no importa como lo imagines; sin olvidar tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma, pese a la ruidosa confusión de la vida.
Pese a las falsedades, luchas y sueños rotos, la Tierra sigue siendo hermosa. Sé cuidadoso. Esfuérzate por ser feliz.
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Lo subrayo: Esforzaos por ser felices...